Opinión

Los límites del populismo

Claudia Sheinbaum, la gobernadora de la CDMX, e Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, salieron en defensa de Evo Morales. Sus tuits tuvieron inmediata respuesta en las redes.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Claudia Sheinbaum, la gobernadora de la CDMX, e Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, salieron en defensa de Evo Morales. Sus tuits tuvieron inmediata respuesta en las redes.

Sin querer marcaron para la nueva administración una definición que hacía falta.

Apoyar a Evo sin restricciones es un nuevo error que ni siquiera cometió el propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

Revisemos los tuits. Sheinbaum escribe:

Angela Merkel tiene 14 años en el poder, pero como es Alemania nadie dice nada. Evo Morales tiene 13 años en la presidencia por decisión soberana de su pueblo, pero como es un país en vías de desarrollo, lo acusan de ‘dictador’”.

“El conservadurismo y su doble rasero”.

La comparación entre Bolivia y Alemania trajo miles de comentarios adversos a la gobernante de la CDMX. Su ignorancia entre las diferencias de sistemas y países revela la ideología radical que habita en Morena.

Dicen respetar la autodeterminación de las naciones, pero siempre defienden el populismo tropical de Maduro, Kirchner o Morales y atacan democracias de Brasil y Chile porque no les gusta el resultado de las elecciones.

La titular de la Función Pública, Irma Eréndira también actúa con un activismo insólito:

“Ni un paso atrás, ¡la lucha sigue! #MéxicoConEvo”. Más claro ni el cristal. La nueva administración toma partido en asuntos internos de Bolivia, además juzga a priori que hubo un “golpe de estado”, cuando fue un levantamiento popular en contra de una elección amañada.

Ni siquiera el Presidente fue tan lejos. En un comunicado elogia la prudencia de Evo Morales al renunciar para evitar la confrontación.

Marcelo Ebrard ofrece asilo político a Morales y a funcionarios que buscaron refugio en la embajada mexicana en La Paz. Una postura tradicional de la política exterior mexicana. Vale que Evo vaya a donde quiera mientras se restablece la democracia en Bolivia con nuevas elecciones.

Pronosticamos primero un cambio de Venezuela, después del fracaso de Nicolás Maduro y las demostraciones a favor de la democracia encabezadas por Juan Guaidó, pero Bolivia se adelantó.

El Ejército no quiso reprimir las manifestaciones populares de cientos de miles de ciudadanos. La Policía, que tenía cuentas pendientes con Evo, fue la primera en aventar la toalla.

Morales ya no tenía respaldo. Al calificar el hecho como un “golpe de estado”, los radicales dentro de Morena encontrarán escaso apoyo en el país. Una cosa es la popularidad del Presidente y otra la orientación ideológica de la nación a un imposible socialismo tropical. Con cada error como los de Claudia Sheinbaum y Eréndira Sandoval se desgasta el Gobierno y ocupan espacios que corresponden al Secretario de Relaciones Exteriores.

Los vientos cambian y Venezuela sigue en la lista de pendientes democráticos. A Nicolás Maduro lo sostiene una parte del Ejército, cebado por los pocos dólares que entran al país después de la catástrofe económica. La caída de Evo Morales puede alentar a Venezuela. Y en cadena afectar a Cuba.

Latinoamérica vive una contienda enorme propulsada por las redes sociales. Las discusiones en Twitter están abiertas a todo el continente. El fenómeno de comunicación tendrá repercusiones que nunca imaginamos. Bolivia, ese pequeño país, puede marcar el destino cercano de México. Ya lo veremos.

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