Opinión

Bien por Morena

El país sigue ensangrentándose y llenándose de miedo, y la retórica oficialista es insuficiente para compensar una estrategia incapaz de dar resultados. ¿Cuánto tiempo se supone debemos esperar?

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Por: Sergio Aguayo

Los de Morena son buenos para platicar y malos para contener la violencia. Y ahora, culminan su faena, lastimando a una institución importante en la atención a las víctimas. Ricardo Monreal hizo lo correcto al proponer la reposición de la votación para elegir al titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. En caso de mantenerse, será una barbaridad el rechazo de los senadores de Morena. Explico por qué.

De entrada, el Presidente fue un irresponsable al sugerir al Senado, elegir como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a una persona que hubiera sufrido “en carne propia” violaciones a sus derechos humanos. Para algunos senadores y senadoras de Morena era un retrato cantado de Rosario Piedra Ibarra y lo vieron y vivieron como una instrucción en lugar de como la opinión del ejecutivo.

 Me parece innecesario repetir las irregularidades en el proceso. Han sido mencionadas constantemente. Sí vale la pena subrayar la justificación dada por Morena: invocó una y otra vez la legalidad repitiendo, de esa manera, lo hecho por el PRI y el PAN cuando justificaron los fraudes electorales de 1988 y 2006.

Lo más lamentable de la barbaridad intentada (ignoro todavía si consumada), son las consecuencias negativas sobre las víctimas. En caso de que Rosario Piedra Ibarra termine como la nueva presidenta iniciará su mandato a la defensiva, porque deberá dedicar tiempo a justificar la manera como fue elegida, lo que le implicará muchas horas escamoteadas a las legiones de víctimas, exigiendo solución a sus problemas.

En el trasfondo está un olvido imperdonable de Morena, un partido-movimiento repleto de mexicanas y mexicanos lastimados.

La CNDH es una institución de Estado, sí, pero su función es representar a las víctimas de actos de agentes del gobierno y, como lo han repetido muchos otros, lo hace teniendo como su mayor fortaleza una cualidad etérea llamada “autoridad moral”. Es decir, sus recomendaciones son como los diez mandamientos o los llamados a misa: sólo funcionan, si la feligresía les hace caso.

La autoridad moral es escurridiza porque está disociada de la jerarquía. Es insuficiente con recibir el título de “presidenta” o “directora”. Se debe contar con el respeto de los demás. La familia Piedra Ibarra tiene muchísima autoridad de ese tipo. Basta con leer los merecidos elogios pronunciados por representantes de todos los partidos, el día que le entregaron a Doña Rosario Ibarra de Piedra la medalla Belisario Domínguez. Algunos de esos senadores luego se opondrían a la candidatura de Rosario Piedra –una activista con derechos propios– por sus nexos con Morena y por la forma de su elección.

En cargos de este tipo, las formas son fundamentales. El respeto a los derechos humanos requiere dar atención al debido proceso, a las elecciones “limpias y confiables” y a la independencia. Uno de los aspectos más complicados de ese cargo debe estar dispuesto a contradecir a quienes la pusieron en él. Ahí sí no importa si se tiene como oficio la academia o el activismo; lo importante es si se cuenta con, o se carece de, la disposición a decir “no” a quienes se la jugaron para ponerla en el cargo.

La CNDH es una de las instituciones más importantes para el gobierno de la 4T, porque es una institución fundamental para colectivos de víctimas, organismos de la sociedad civil, académicos, periodistas y comunidad internacional. Los derechos humanos siguen siendo el gran legitimador de la gestión pública, para buena parte de la humanidad. Y el Gobierno de la 4T está abriendo un gran boquete a la institución que lo representará frente a todos ellos.

Finalmente, es una postura absurda por el momento en que se dio. Llega después de lo acontecido en Culiacán y de la masacre de la familia LeBarón. El país sigue ensangrentándose y llenándose de miedo, y la retórica oficialista es insuficiente para compensar una estrategia incapaz de dar resultados. ¿Cuánto tiempo se supone debemos esperar?

En suma, mal por los senadores de Morena. Se olvidaron de que las víctimas son primero. Si se empecinan en rechazar la propuesta de Monreal, mostrarán su cortedad de miras: solo les importará colonizar un cargo con uno cercano a ellos. Se comportan exactamente igual a los gobiernos que tanto condenan. Lamentable.

@sergioaguayo
Colaboró Mónica Gabriela Maldonado Díaz.

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