Opinión

El camino recorrido

SOLILOQUIO 

Avatar del

Por: Leticia Saavedra

Homo sum, humani nihil a me alienum puto, proverbio latino  que significa “Soy  humano, nada humano me es ajeno”  

Publio Terencio 165 a.C.

Parece increíble como aún con los avances tecnológicos en el mundo inmediato y globalizado en el que vivimos,  estamos  supeditados a cometer los mismos errores, caer en los mismos vicios y ser presos de las mismas rupturas,  convirtiendo nuestro comportamiento en un círculo vicioso de pensamientos,  en muchos casos negativos que llevan al mismo fin, sin evolución, sin restauración.

De ahí que las tendencias se enfocan a trabajar el ser, el alma y el espíritu  lo cual me parece perfecto considerando que somos uno mismo en vibración, tomando en cuenta  que somos seres sociales que dependemos de los demás, y que como tales, pertenecemos a una dinámica que en muchas ocasiones categoriza nuestras acciones en buenas y malas,  que incluso nos juzga o exculpa, de acuerdo a las condiciones culturales previamente aceptadas, concebidas como el único y mejor camino por recorrer,  absurdamente regionalizado,  limitadamente  a creerse absoluto,  y les puedo poner un ejemplo burdo de lo dicho en mis palabras anteriores, y es que si tu llegas a un lugar de trabajo con las mejores intenciones, en muchos casos el ambiente te absorbe de tal manera que entras en la dinámica y te dejas llevar involucrándote y convirtiéndote en uno más, de la misma manera sucede con las relaciones humanas en todas sus vertientes.

En ocasiones nos vemos   inmersos en situaciones  que parecieran tontas y que llevan a una lucha interna, en la que no puedes creer, como caes en circunstancias  que definitivamente no quieres en tu vida y es que existe  una frase de la canción “De  la ausencia y de ti” de Silvio Rodríguez, que expresa mis más profundos sentimientos sobre lo acontecido las dos últimas semanas de mi vida, y es que  quisiera ser vieja y muy sabia y poderle decir a mis compañeros de tiempo  aquello que la experiencia de vida me ha dado,  hablar como un árbol con mi sombra hacia ellos y hacerles más ligero el camino que sin duda  recorrerán, tropezándose con las mismas piedras, baches y topes, en donde caerán y se desgarrarán, porque los seres humanos nos alineamos a las actitudes de tal manera que  cometemos los mismos errores, por lo tanto en el camino, nos encontramos con otros seres que han vivido lo mismo,  que están ahí  para enseñarnos, para ayudarnos o tal vez solo para recordar.

Tal parece que nos gusta aprender lento, caer una y otra vez, regresar al mismo punto, la vida es así, cuando no atendemos la llamada, las palabras dulces  o incluso una que otra cachetada, recibimos  un golpe certero lleno de realidad,  quedando atrapados  hasta elegir la opción correcta.

Observa con la mayor claridad posible la historia, no te condenes a repetir el pasado, ni siquiera con el pretexto de entender,  no justifiques tus acciones exculpando las cosas que no te hacen bien, busca la paz.

Si tienes la posibilidad de restaurar, hazlo,  cierra, libera,  aprende, y deja de condenar a tus futuras generaciones a repetir tus errores. 

Vive de tal manera que entiendas que tú y los que te rodean son humanos, capaces de convertirse en asesinos, si las circunstancias son las precisas, que todos nos equivocamos,  que todos dañamos, y en ocasiones es la única salida, recuerda siempre buscar el menor de los daños, rompe tu círculo.

Existen finales que deberás enfrentar con valentía, con aceptación, como oportunidad,  todo tiene su tiempo, y  algunas personas llegan a tu vida cumplen su objetivo y deben irse, para dar paso  a lo que sigue, que con suerte será mejor, con un poco de  fe permitirán seguir y evolucionar.

Y es que debemos ser más sinceros con nosotros mismos, aplaudirnos nuestra valentía, y aceptar nuestros errores, la falta de sinceridad nos ha llevado como humanidad a vivir en una fantasía sin sentido, que no llena nuestras expectativas más profundas, llenando la apariencia y vaciando el ser.

Aceptemos lo humanos que somos, aceptemos nuestras necesidades, reconozcamos nuestras limitantes y cambiemos nuestro futuro.

¡Yo me equivoque, pero no por tonta, por humana!

En esta nota:
  • SOLILOQUIO

Comentarios