Opinión

Sentimiento patriótico

Cuando en una escuela pública de una zona de pobreza se impartía un taller de autoestima, una de las dinámicas consistía en preguntar a las y los participantes en qué ocasión se habían sentido orgullosos de sí mismos.

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Por: Lourdes Casares de Félix

Sin importar el tamaño de la ciudad o pueblo en donde nacen los hombres o las mujeres, ellos son finalmente del tamaño de su obra, del tamaño de su voluntad de engrandecer y enriquecer a sus hermanos”, Ignacio Allende.

Cuando en una escuela pública de una zona de pobreza se impartía un taller de autoestima, una de las dinámicas consistía en preguntar a las y los participantes en qué ocasión se habían sentido orgullosos de sí mismos. Ante la pregunta, un chico respondió que fue cuando en su plantel escolar se celebró el 15 de septiembre, Día de la Independencia de México, y bailó con su traje de charro con una linda china poblana.

El sentimiento patriótico se forma en la infancia primero por el lugar de nacimiento hasta extenderse a la nación. Para ello hay que aprender a amar la tierra. Esto es tener buenos recuerdos del lugar donde se crece. Conocer a los personajes históricos que ayudaron a la construcción del país, admirarlos y sentirse entusiasmados por su actuar. Vivir valores universales que nos permitan portarnos bien con quienes habitan en la misma comunidad y a ser solidarios y respetuosos con ellos. Sentirse vinculado con las personas que te rodean y ves a diario da un sentido de pertenencia.

Cuando se logra desarrollar en la infancia este patriotismo la juventud queda menos expuesta a factores de riesgo que les orillen a incorporarse a pandillas que alteran el orden público. En este sentido, la educación por el cuidado de la tierra en la que vives es valorar el patrimonio. No tirar papeles fuera del basurero, no pintar paredes, no dañar la propiedad ajena o pública, todo eso se llama civismo y hay que enseñarlo no sólo en escuelas, sino en la misma casa. Es importante despertar ese cuidado que hay que tener con lo que es de todos.

La niñez, la juventud y las personas mayores necesitan actos conmemorativos para sentirse miembros de una sola patria. El sentido de festejar las fiestas de Independencia nos une como mexicanas y mexicanos bajo una misma bandera muy por encima del partido político con el que simpaticemos.

En estos tiempos de tanta fractura política y partidismos es importante hacer ciudadanía y trabajar responsablemente por el bien común; luchar por una sociedad más justa. Sólo se puede lograr una situación socioeconómico estable en un país si cada quien trabaja a conciencia considerando el bienestar comunitario. Patriotismo es cumplir con la leyes y participar activamente en lo que la sociedad requiera de acuerdo a las capacidades de cada quien.

El patriota no festeja un día cantando con el mariachi y gritando “Viva México” con un vaso de tequila en la mano. Ser patriota es vivir día a día empatía por tus vecinos, con tus compañeros de trabajo, con el despachador de la tiendita, con el borrachito que siempre merodea por ahí tambaleándose. Es respetar la diversidad de opiniones sin descalificar ni imponer la propia. El patriota puede criticar lo que está mal en su país, pero pondrá de su parte para corregirlo y tratará de unir los esfuerzos de su comunidad para lograr el desarrollo de su pueblo.

Ahora que México se muestra un tanto dividido por las descalificaciones del Presidente del País hacia algunos grupos ciudadanos, es hora de revivir el patriotismo y de unirnos para la construcción del México que queremos tener. Nuestra nación no es de un solo hombre. México es nuestro, tuyo y mío. ¡Trabajemos por nuestra patria!

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