Opinión

Adiós al Triste

Ha sido impactante ver al pueblo de México rendir homenaje a El Príncipe de la Canción. Tumultos de personas se congregaban en los distintos eventos que se organizaron para la despedida del gran cantante José José.

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Por: Lourdes Casares de Félix

Ha sido impactante ver al pueblo de México rendir homenaje a El Príncipe de la Canción. Tumultos de personas se congregaban en los distintos eventos que se organizaron para la despedida del gran cantante José José. Bellas Artes atiborrado, la Basílica de Guadalupe abarrotada, y el Panteón Francés atestado de miles de fans que querían dar el último adiós a su amado cantante. En nuestro País es costumbre venerar a los artistas cuando mueren. La gente tiene un gran respeto por la muerte y suelen acompañar a su ídolo hasta su última morada.

Llama la atención que seres talentosos que cautivan a miles de seguidores y son asediados por éstos donde quiera que aparezcan, a la hora que mueren este asedio crece de un modo impresionante. Ningún fan quiere quedarse sin darle el último adiós a su ídolo. Le vieron crecer, lloraron y disfrutaron de su arte, sufrieron y lamentaron sus desgracias y así ocupan ese lugar tan especial en el corazón de sus admiradores.

Algunos famosos que han caído en desgracia, ya sea por efecto de adicciones, enfermedad o envejecimiento, quedan en el desempleo por falta de contrataciones y son olvidados por sus seguidores. Pero lo curioso es que cuando mueren brota la nostalgia de los sentimientos que despertó el artista o deportista (según el caso) y viene a la memoria lo que en un momento te hizo vivir. Así tenemos muchas historias de boxeadores y cantantes.

José José, con su poderosa voz, llegó a vender 100 millones de discos. Interpretó temas de amor y desamor con gran pasión. Con la fuerza de su voz transmitía grandes sentimientos y lograba estremecer a su público sin ningún movimiento corporal. Nunca bailó como Chayanne, ni coqueteaba con gestos y guiños como Raphael, su sola voz bastaba para conmover y asombrar a su auditorio. Su fama llegó a ser internacional. Después del gran éxito en su carrera como intérprete de grandes compositores, víctima de adicciones y de enfermedades, José José pierde la capacidad de cantar y la de hablar queda muy deteriorada. Sin voz y, por consecuencia, sin dinero, este ídolo cae en desgracia y en la pobreza. Para su recuperación económica trabajó en programas de Televisa, popularizándose como el papá de “La Fea más Bella”.

La vida de artistas, actores, cantantes y deportistas que llegan a la fama y a concentrar una gran fortuna pueden perder todo si no administran bien su dinero. Los excesos y una vida desordenada pueden llevar al deterioro de la salud y pérdidas económicas. A veces son los mismos familiares o representantes quienes se aprovechan de la celebridad dejándole en la ruina.

Rogelio Guerra, quien había sido afamado galán de telenovelas y que llevaba en su acervo 70 películas, terminó sus días en un asilo y sin fortuna. Algunos personajes de la serie de “El Chavo del Ocho” terminaron en la pobreza.

Después de controvertidas noticias sobre los últimos días de José José, la conclusión fue de que sí estaba bien atendido y había logrado recuperarse financieramente. Para cerrar con majestuosidad sus exequias en el País que murió, y priorizando la idolatría del pueblo mexicano, sus cenizas fueron trasladadas en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana con un costo al erario de 1.5 millones de pesos.

Viendo el homenaje a esta celebridad que como él mismo cantó: “He rodado de acá para allá, fui de todo y sin medida…”, recordé unas estrofas de un poema de la escritora Ana Ma. Rabatté que dice: “No esperes a que se muera la gente para quererla y hacerle sentir tu afecto, en vida, hermano… Nunca visites panteones, ni llenes tumbas de flores, llena de amor corazones, en vida, hermano”.

José José logró unir al pueblo de México que conmovido despidió al Triste. 

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